Tecnología del 2030

Hola, ¿qué tal? ¿Cómo va tu noche?

Aquí, aquí Carlos de Geek de Noche, me gusta pensar que estás leyendo esto con una luz tenue, quizá con el celular ya en 8% de batería —ese punto peligroso donde dices “aguanta tantito más”—. Tal vez estás en la cama, tal vez en el transporte, o tal vez procrastinando algo importante. No pasa nada. La tecnología del futuro puede esperar… o no.

Porque hoy quiero hablarte de tecnologías que veremos volverse comunes en los próximos cinco años. No ciencia ficción lejana, no “en el 2100 cuando ya no estemos aquí”, sino cosas que están próximas a aparecer en tu super mercado mas cercano.

Prepárate. Algunas te van a emocionar. Otras te van a dar un poquito de miedo. Como debe ser. La tecnología da miedo, no finjamos. Nadie quiere a skynet preparándote el desayuno.

Inteligencia artificial cotidiana (y silenciosa)

No, no hablo del robot mayordomo que te sirve café —todavía. Seguramente habrá pero muy caros, tal vez tu amigo el que si ponía intención en clase si tenga uno —. Hablo de una IA tan integrada a la vida diaria que ni siquiera la vas a notar. Actualmente usamos la IA diariamente en consultas de información o cuando queremos generar alguna imagen, pero vamos a ella, ¿Me sigues? Tu inicias la conversación.

En cinco años será la IA es quien podría iniciar la conversación. ¿Cómo dormiste? Organice tus correos y tus reuniones el día de hoy. Note que tienes algo de fiebre, te hice una cita en tu hospital de frecuencia. Nosotros solo tendríamos que gestionar esas acciones.

Dejará de ser “esa cosa nueva” para convertirse en infraestructura. Como el Wi-Fi. Como la electricidad. Si falla, todo se siente raro. Si funciona, todo es normal.

Y lo más interesante no será lo espectacular, sino lo invisible, lo común: reuniones de trabajo con una IA que suena y se ve humana, diagnósticos médicos asistidos, sistemas educativos personalizados. No reemplazándonos, sino empujándonos. A veces con cariño. A veces con un empujón medio brusco.

Realidad aumentada (por fin útil)

Durante años nos prometieron lentes futuristas… y nos dieron filtros de perritos.

No estaba mal, pero tampoco era el futuro. Actualmente la realidad virtual es mucho más común, si. Pero tampoco es el día a día.

Cuando en pensamos en VR, como los geeks de noche que somos, pensamos en su uso en videojuegos, pero tal vez su uso más común pueda llegar como herramienta laboral. Imagínate, ponerte tus lentes o casco de VR y tener 4 o 5 pantallas totalmente dedicadas para lo que necesites; Diseño, edición, manejo de tablas, programación. Y claro, el consumo de contenido, es parte importante también. Sera asombroso jugar tu juegos favorito en una pantalla de 200 pulgadas en tu habitación.

En los próximos cinco años, podría todo ser más pequeño y más practico. La realidad aumentada dejará de ser un truco y empezará a ser herramienta. Navegación en tiempo real, mientras vas en el transporte o estás en playa. Podrás ver instrucciones flotando frente a ti, información contextual apareciendo justo cuando la necesitas.

Imagínate reparar algo y ver los pasos sobrepuestos en el objeto. Imagínate caminar por una ciudad y que la historia, los nombres y las rutas aparezcan sin sacar el teléfono. No será perfecto, pero será práctico.

Y cuando algo es práctico… se queda.

Wearables de salud (que sí sirven)

Relojes, anillos, pulseras, audífonos, lentes, aretes, bandas. ¡Ropa interior! Así es, muy pronto todos tus accesorios podrían seguir tu salud o avisarte cuando comiences a no tenerla.

Pequeños artefactos que ahora cuentan pasos, te mandan alguna notificación… pero pronto contarán historias completas de tu cuerpo. —Podrás tener un rewind semanal con tu canción favorita de fondo lista para hacer una historia en Instagram y todos vean lo cerca que estás de tener un paro cardiaco. Con suerte lo vera tu crush.

En cinco años, estos dispositivos serán más precisos, menos invasivos, más parecidos a un acceso común y corriente y claro mucho más inteligentes. Detectarán anomalías antes de que tú las sientas. Claro, esto ya lo vemos, pero la evolución en los próximos años podría ser mucho más precisa y más accesible. Estos o cualquier acceso te avisarán cuando algo no está bien, incluso si tú dices “nah, estoy bien”.

No reemplazarán a los médicos, pero serán ese amigo insistente que dice:

—Oye, ve a checarte. En serio.

Y a veces, ese amigo salva vidas.

Casas inteligentes (de verdad inteligentes)

No, no hablo de prender la luz con la voz y sentirte poderoso por cinco segundos.

Hablo de hogares que aprenden. En Japón ya podemos ver algo similar, con cosas que desde su misma construcción están pensadas para integrar calefacción o controles inteligentes.

En los próximos años, las casas dejarán de obedecer comandos y empezarán a anticiparse. Ajustarán energía, temperatura, seguridad y consumo sin que tengas que pensar en ello.

La meta no será impresionar, sino desaparecer. Que todo funcione tan bien que no pienses en la tecnología… hasta que visites otra casa y digas:

—¿Cómo que aquí no se hace solo?

Computación a favor del ambiente (porque no nos queda de otra)

Servidores gigantes, centros de datos, consumo absurdo de energía. La tecnología también contamina, aunque no la veamos en nuestro alrededos. Los centros donde se procesan todos tus tik-toks consumen una gran cantidad de recursos.

En los próximos cinco años veremos un empuje real hacia hardware más eficiente, energías limpias y sistemas optimizados. No porque sea bonito, sino porque es necesario, ya que el ritmo de crecimiento de nuestra necesidad de consumo es mucho más veloz de lo que es sostenible al ritmo acual. Es una necesidad que el consumo mejore si o si o bueno, si no, ahí tienes Fallout para ver las consecuencias de cuando avanzamos sin detenernos a pensar si esos pasos son firmes.

Menos consumo, más potencia. Menos desperdicio, más inteligencia.

No salvará el planeta por sí solo, pero será parte del intento.

Y créeme: vamos a necesitar muchos intentos.

Y una predicción más intima.

Por la tarde antes de ponerme a escribir esta nota recordé la película HER de Spike Jonze, protagonizada por Joaquin Phoenix y Scarlet Johansson. Si no la has visto corre a verla, pero no te hago mucho spoiler, solo quería tomar la parte en el que la IA nos toma como compañeros en nuestro día a día. —¡Que la IA va a ser nuestro amigo, pues! un compañero de juego más o un chat en nuestro WhatsApp.

Ya sea con intención de tener compañía o mantener nuestra cordura en mundo que si, tenemos más oportunidad de crear conexiones, pero también mucho más difícil de que signifiquen algo.

Incluso no dudo, que comencemos a ver en este futuro cercano, a gente normalizando el tener una pareja intima digital.

Pero si todo es para nuestro bien, no veo porque verlo como algo negativo, aun que seguramente va a suceder. —Gays si. Relaciones con robots no.

El futuro no llega de golpe. Llega en actualizaciones pequeñas, en funciones nuevas, en cosas que un día usas sin darte cuenta y luego no puedes dejar de usar.

Tal vez en cinco años leas esta nota y digas:

—Sí, esto ya es normal.

O tal vez digas:

—Qué ingenuos éramos.

Sea como sea, aquí estaremos.

De noche.

Mirando pantallas.

Preguntándonos qué sigue.

Cuídate mucho.

No le grites a tus dispositivos —no es su culpa—.

Y no dejes de ser un Geek de Noche.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *