Hola. Soy Andy Weir. Tal vez me recuerdes por películas como The Martian o Project Hail Mary. Yo no dirigí las películas ni escribí los guiones, ¡pero sí los libros en los que se basaron!
—Ajá. ¿Y qué más?
—Bueno, yo también fui ingeniero de programación y…
—¡Aburrido!
—¡Y también tengo un libro sobre una sexy chica árabe que es contrabandista en la Luna!
—De acuerdo, Andy, tienes mi atención.
Este compadre comenzó a escribir en sus veinte. Pasó la mayor parte de su carrera trabajando como programador en AOL y Blizzard, pero siempre con la literatura presente.
The Martian, la obra que lo llevó a la fama, se publicó originalmente en su blog. Después pasó a venderse en Amazon por 99 centavos, y luego vino la película dirigida por Ridley Scott y…
—¡La contrabandista sexy!
¡Claro! Artemisa. Este es el siguiente libro publicado por el autor. Después de leer también Project Hail Mary —que se acerca más a su primera obra, con elementos mucho más técnicos—, Artemisa se vuelve aún más interesante, quedando como un texto anómalo dentro de su repertorio.

En esta historia seguimos a Jazz, una chica problemática que busca ganarse la vida en Artemisa, la primera y única ciudad en la superficie lunar. Jazz hace de todo: recados, llevar mercancía de un sitio a otro y, claro —como te dije al inicio y por lo cual llegaste aquí—, contrabandear productos a los habitantes de la ciudad.
Entre los clientes recurrentes de Jazz está Trond, un multimillonario de buen corazón —si eso existe— que terminó en la Luna para sobrellevar mejor la enfermedad motriz de su hija, quien depende de muletas para moverse. Habanos, mercancía variada y demás son lo común que Jazz le lleva, pero en una de esas entregas él le propone un plan: destruir las excavadoras de la compañía que tiene el monopolio del aluminio y que, como derivado de ese proceso, crea el oxígeno que abastece a todo Artemisa.
—Sí, yo tampoco sabía que se producía oxígeno de esa forma, pero mira, algo más que aprendemos. ¿Qué tal, eh? Interesante—.
Al no poder cubrir las cuotas, la empresa de Trond tomaría inmediatamente su lugar. Esa es, a grandes rasgos, la historia que detona todos los acontecimientos del libro.
—Tengo que decirte, casi extraoficialmente, que a ratos se siente un poco como si leyeras un manga o algo similar. Si eres fan de ese mundo, notarás ciertos toques en el humor.
Y mira, me encantaría resumirte todo el libro, contarte cada detalle que me gustó, pero lo que me gustaría mucho más es verte descubrir esta obra por ti mismo.
No es muy larga, descuida. La versión que leí tenía 315 páginas, divididas en 17 capítulos. Es una lectura sencilla, cálida, graciosa y con ese algo tan particular del autor. Bueno, ya que estamos, hablemos de eso.
La extraña y larga explicación bastante realista de conceptos de Andy Weir
Normalmente, cuando leemos una obra y se nos explica algún concepto dentro de ese mundo, basta con que la explicación tenga sentido en ese universo. Que no te haga “ruido”, como se suele decir. Y, siendo sincero, casi siempre funciona. Si es una buena historia, ¿qué más da si todo opera gracias a mini monos pedaleando? —Si funciona, funciona. No le muevas—.
Pero aquí, en estas obras, el autor explica todo de una forma que se siente completamente creíble. Como la explicación sobre el aluminio que mencioné antes o, por ejemplo, cuando detalla por qué las estructuras en la Luna funcionan como funcionan, o los componentes de un gas y por qué afecta a unos y no a otros.
—Hay una parte con una explosión y… dios, ya. ¡Lee el libro! Me emocioné solo de pensar en contarte todo esto—.
¿Y la chica sexy que nos prometiste?
Ja, sobre eso. Sí. Es algo que me pareció gracioso durante todo el libro y es que durante la obra se explora por momentos parte de la sexualidad de Jazz. Una chica de origen árabe, que si bien no es una “zorra”, por su forma de vida, tiene mala fama y las decisiones que tomo más joven tampoco le ayudaron mucho.
De nuevo, pasando a sus otras obras donde son exploradores espaciales con su misión clara, aquí tenemos la oportunidad de sentirnos más cercanos, vamos.
Su adaptación al cine
Bueno, ¿y cuándo saldrá su película? A la fecha de este texto, la adaptación sigue en producción, supuestamente. Si buscas en la web encontrarás notas, directores y actores asociados al proyecto. Pero cuando algo lleva tanto tiempo —ya casi diez años—, no suele ser buena señal.
Personalmente, sí creo que podría ser una buena adaptación. Tal vez algo más orientada a adolescentes, como esas novelas distópicas juveniles.
—Recuérdenme un día hablar de Los juegos del hambre. Adoro esos libros y películas—.
Así que solo nos queda esperar. Aunque, tomando en cuenta que este año —con suerte— se viene el próximo libro del autor y también su adaptación al cine —una historia sobre inteligencia artificial, tema bastante caliente ahora mismo—, tal vez Artemisa se quede un poco más en el tintero.
—Una miniserie tampoco estaría mal. O una serie larga, escribir material original, estirarla cinco o siete temporadas y arruinarlo todo. ¡Sí, te hablo a ti, Game of Thrones!—
De momento, eso es todo, mi gente de noche. Mis geeks de noche. Lean, vivan, tomen agua, revisen que no tengan un xenomorfo creciendo en su interior y sean felices.





