5 Videojuegos que cumplen 30 años en 2026

Hola, ¿qué tal? ¿Cómo va tu noche?

Aquí, en Geek de Noche, me gusta pensar que llegaste por accidente… pero no. Nadie cae “por error” en una nota sobre videojuegos viejos. Sabías exactamente lo que hacías.

Te ganó la nostalgia. Está bien, no te juzgo—yo también estoy aquí por eso—.

Hoy quiero hablarte de cinco videojuegos que cumplen 30 años este año.

Treinta.

Tres décadas.

Suficiente tiempo como para que algunos de nosotros ya tengamos dolor de espalda por dormir mal.

Respira. Ve por un café o continua sentado en ese baño.

Vamos uno por uno.

Super Mario 64 (1996)

Sí. Ese. — Si esperabas un juego super indie que nadie conoce, no soy ese geek, me gusta lo bueno y popular.

Super Mario 64 es el juego que nos enseñó que el futuro era en 3D, aunque la cámara quisiera sabotearnos a cada paso.

Actualmente no es nada sorprendente ver a Mario en 3D. Pero imagínate ese momento después de verlo de costado por tantos años, ahora verlo saltar por todos lados y dar esas vueltas. En ese momento Nintendo nos cambió el cerebro para siempre.

Explorar el castillo de Peach parecía algo extraordinario —de verdad, se veía enorme, casi querías vivir ahí —y no era solo jugar: era habitar un espacio. Cada estrella era un pequeño logro existencial. Cada caída al vacío, una lección de humildad.

Mario no hablaba mucho, pero no lo necesitaba.

El mensaje era claro: el mundo es grande, salta en él.

Y vaya que saltamos.

Resident Evil (1996)

Antes de que el terror fuera elegante, fue torpe y aterrador.

Cámaras fijas. Puertas que se abrían lentamente. Munición contada como si fuera oxígeno.

Y entonces… el primer zombi girando la cabeza.

Ahí entendimos algo importante: los videojuegos también podían darnos miedo de verdad.

Resident Evil no solo creó una saga; creó una sensación. Esa de avanzar con cautela, de dudar antes de abrir una puerta, de guardar la partida como si fuera un ritual sagrado.

—¿Seguro que quieres entrar a esa habitación?

—No… pero tengo que hacerlo.

Pokémon Rojo y Verde (1996)

Soy tan viejo, como lo es pokémon ¿Y tú? Bueno, lo seas o no, es imposible no haber jugado o tenido alguno de sus mil productos, lo de “fiebre Pokémon” era más que una frase pegajosa. Pero bueno.

Empiezas en tu cuarto.

Bajas las escaleras.

Tu mamá te dice que no olvides descansar.

Y sin darte cuenta, ya estás atrapando criaturas, desafiando gimnasios y memorizando tipos de pokémon como si fuera álgebra. —Y también venciendo a una corporación malvada. ¡Los derroto un niño. Tontos! —.

Pokémon no era solo un juego. Era un mundo portátil. Uno que llevabas en el bolsillo, en la mochila, en el recreo. Uno que compartías con cables link y rumores imposibles.

—Mi tío trabaja en Nintendo y dice que Mew está debajo del camión.

Mentira.

Pero queríamos creer.

Tomb Raider (1996)

Que te puedo decir, que tal vez no sepas ya tú. Sinceramente conocí el juego en infancia sí, pero no fue hasta ya adulto que jugué la trilogía moderna en mi xbox. Posteriormente regresé a jugar algún clásico y entendí por qué es unas de las grandes sagas de los videojuegos.

Explorar tumbas, resolver acertijos, fallar saltos imposibles y caer al vacío una y otra vez… pero intentarlo de nuevo. Tal vez más grande lección que nos pueden dar los videojuegos.

Tomb Raider nos enseñó que la soledad también puede ser épica. Que estar solo frente a ruinas antiguas no siempre es tristeza: a veces es descubrimiento.

Y también, seamos honestos, nos enseñó que los controles podían ser un enemigo más.

Diablo (1996)

—De acuerdo me atrapaste. No me mires así. Acércate un poco, un poco más. Mira, si soy un gamer y todo eso, pero, pero. Pero nunca he jugado Diablo —.

Agradezco tu comprensión lectora, solo un favor. —¿Podrías no volver a golpearme en la cara tan fuerte? —duele mucho.

Oscuro.

Lento.

Adictivo.

Entrabas a la catedral de Tristram pensando: “solo un rato más”.

Y cuando levantabas la vista… ya era de madrugada.

Diablo convirtió el acto de bajar escaleras en una metáfora existencial. Siempre más profundo. Siempre más peligroso. Siempre con la promesa de mejor botín… o una muerte injusta.

Escuchar “Stay awhile and listen” era como un abrazo antes del caos.

Y qué caos tan hermoso. O al menos eso dicen todos los que lo han jugado.

Prometo jugarlo pronto.

Treinta años después, estos juegos siguen aquí.

No solo en remakes o colecciones, sino en la forma en que entendemos el medio. En cómo exploramos, sentimos miedo, nos emocionamos o simplemente… jugamos.

Tal vez tú los viviste.

Tal vez llegaste después.

Pero, de alguna forma extraña, todos compartimos ese pasado digital.

Y eso me gusta pensar cuando escribo de noche.

Que no estamos tan solos.

Que alguien, en algún lugar, también recuerda ese sonido de inicio.

Cuídate mucho.

Apaga la consola cuando puedas—o no—.

Y no dejes de ser un Geek de Noche.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *